Ahora permítanme que les cuente una pequeña
historia para despedir este maravilloso festival.
Como todo cuento que se precie comienza diciendo...
Érase una vez...

La protagonista de nuestro cuento es una niña que se
llama Mariluz y que su mayor ilusión, desde muy pequeña,
es la de bailar como los cisnes...
Desde muy chiquitita sus gráciles movimientos y su
gran sentido del ritmo, hacían ver que había nacido para la
danza.

La niña fue creciendo, y con ella, su ilusión también
crecía, a medida que sus movimientos se iban haciendo
más precisos, y conseguía marcar los pasos que se
proponía, con más facilidad. Aunque ella era perfectamente
consciente de que no había nada fácil en esta vida, y
mucho menos en el baile, que requiere de un gran
sacrificio, disciplina y muchas horas de dedicación y
perfeccionamiento.

Desde aquellos primeros momentos contó con el
apoyo de su familia, y especialmente de Flora, su madre.
Ella se encargaba de confeccionarle los trajes, que
hacían que Mariluz se sintiese una estrella de la danza
encima de un escenario.

Cuando se hizo mujer, fue consciente de que su
hermoso físico no era precisamente el modelo de cuerpo
para ser una bailarina (dentro de los cánones que están
establecidos), pero ello no impidió que la ilusión de su vida
se viniera abajo, si no más bien al contrario.
Luchadora incansable, redobló esfuerzos para poder
conseguir su sueño, y se presenta en el Conservatorio de
Danza, donde, tras asistir al examen final con un esguince
en el tobillo, obtiene el título de profesora de danza que
tanto ansiaba.

Es en este momento, cuando se le plantea una
complicada decisión en su vida. Por una parte ha
conseguido lo que quería y tiene un futuro prometedor ante
ella. Por otro lado conoce al amor de su vida.

Ante semejante dilema, Mariluz renuncia, por amor, a
su carrera para emprender otra, la del matrimonio con
Melchor.

Melchor, consciente de la renuncia que ha hecho su
esposa, se convierte en su principal apoyo, en un motor de
ánimo constante para que Mariluz siga desarrollando su
sueño.

En estas circunstancias se decide por dar clases y
transmitir a sus alumnas todo cuanto ha aprendido y todo
lo que le ha hecho llegar dónde está: tesón, ilusión,
sacrificio, esfuerzo, disciplina, constancia y toda una serie
de valores que marcan su personalidad y su buen hacer.
Además de dedicarse a la enseñanza en la Universidad
Popular, impartiendo clases a niñas de 2 años en adelante y
tocando un gran número de estilos de danza, Mariluz es
coreógrafa de diferentes acontecimientos, presentadora y
coordinadora de las galas de elección de mises y ha sido
reportera y presentadora de una televisión local.
Pero además fue candidata a convertirse en una de las
bailarinas del prestigioso anuncio de Navidad de la conocida
marca de cava Freixenet, las famosas “Burbujas de
Freixenet", fue una pena que no lo pudiera conseguir, pero
la competencia era tremenda, ya que preseleccionaron a
chicas de toda España y muy bien preparadas.

Tampoco esto desanimó a Mariluz, y es que esta niña
de nuestro cuento es muy especial, ya que, por su forma de
ser, nunca pierde la sonrisa por nada (o casi nada), lucha
por todo lo que quiere como si le fuese la vida en ello, le
pone pasión a las cosas y esa pasión la transmite a todos
cuanto la rodean: familia, amigos, alumnos, compañeros...
Sirva este pequeño cuento en el que hemos dado a
conocer un poquito más a Mariluz, como un sencillo
homenaje a una gran mujer que supo alcanzar su sueño de
bailar como los cisnes, a pesar de las dificultades.
Un sueño que ahora transmite a’ sus alumnas para que
sigan luchando con ilusión por todo aquello que quieran
conseguir.

Gracias Mariluz por ser así.
y colorín colorado, este cuento... continuará.



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